La decisión fue tomada por quien domina; buena o mala, está sustentada en el poder y eso la hace válida y sólida. El Emperador da la espalda a La Estrella, al avenir, está cómodo, no arriesga. No volteará la cabeza hacia La Estrella, por más luz que ella emita.
La Estrella, detrás de El Emperador, mira. Ella remueve las aguas que la rodean en un intento de entender las razones de la decisión, pero es llano y no hay nada escondido. Ante la indiferencia de El Emperador, se levanta buscando una nueva posición, se viste. Se protege y las ropas la ponen en condiciones más cercanas a El Emperador.
Aunque sigue mirando en la dirección del El Emperador, La Papisa ha cambiado el vacío de las jarras y lo inestable de las aguas por el significado y la permanencia de los libros. La intuición trasciende hacia la conciencia y la sabiduría.

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