L’Hermite VIIII, L’Empereur IIII, La Lune XVIII
Después de un camino de aprendizajes, la lámpara con que iluminabas tu andar es hoy el cetro de tu guerrero interior.
Cambiarás la postura cabizbaja del reflexivo, la humildad de El Ermitaño, por la tranquilidad erguida del ganador. El Emperador eres tú, la fortaleza interior adquirida en ese camino de soledad, ahora es tu capacidad de dominio. Eres tu padre superado.
Cómodamente te arrimarás a la noche, vestida de poder. El amarillo oro en la carta de El Emperador será luz, será tierra y será casa. Tú liberada del dominio del patriarca serás igual a otro lobo bajo La Luna.
El amor está signado en este juego por la carta del padre, El Emperador y de la madre, La Luna. Poder e intuición deberán reconciliarse, la resolución está en la carta de El Papa puente que permitirá transitar entre uno y otro imaginario. Aullaran juntos en la noche bajo gotas inspiradoras de luz.

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