Le Charriot VII, Le Monde XXI, La Maison Dieu XVI
El Carro VII, el ímpetu; el Mundo, el equilibrio, La Torre, la renovación.
El joven de El Carro sabe hacia dónde va, no tiene miedo, confía en sí mismo, se lanza a la conquista de El Mundo buscando la renovación, si es necesario removerá los cimientos de la casa, La Torre, para volverla hacer, irá a la conquista de un nuevo mundo.
Le Charriot es una carta de acción, de fuerza. El joven que va montado en El Carro es impetuoso, pero aun no empieza a hacer uso de su talento. Para llegar a La Torre se tendrá que bajar de El Carro y de ser necesario para ponerse en el centro del mundo dejará su ropaje.
El Mundo es la carta siguiente en el ciclo y está invitando a ofrecer el talento en medio de un entorno propicio. A aprovechar tu posición central y las condiciones equilibradas, a aprovechar que la cinta roja que adorna la desnudez llama la atención de todos.
Para responder al tema consultado, las cartas dicen que no faltan fortalezas ni condiciones, esas están dadas con El Carro (Le Charriot) y El Mundo ( Le Monde), pero para cerrar el ciclo del juego La Torre (La Maison Dieu) propone arriesgarse a limpiar la casa o a tumbarla si es necesario para abrir espacio y crear vacio.
Tu mismo abre las puertas, tumba los muros y en la incertidumbre del vacío no tengas miedo. Recuerda al joven investido de talento y de energía que viene sobre El Carro y a la mujer desnuda que ocupa el centro de El Mundo. Ambos traen la oportunidad de moverse con confianza en distintos espacios, en lo espiritual, intelectual y material y a su voluntad, actuando y recibiendo. Los personajes de las cartas saldrán despeinados del remezón pero renovados, listos para brillar con su propia luz.
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